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La amenaza de los carteles de la droga mexicanos
May 10, 2009
Autor: Rodolfo Martín, Periodico Al Dia
rmartin@aldia.co.cr
Admitió que la costa del Pacífico se ha transformado en una zona de operación para los narcotraficantes.
El Fiscal General sostuvo el jueves anterior, sobre este caso, que las pesquisas aún están en la etapa inicial y que se está lejos de la cúpula del grupo responsable del cargamento.
Pero las primeras presunciones de las autoridades se orientan a vincular el cargamento como parte de las crecientes acciones de carteles mexicanos en el país.
El más reciente informe de Estado de Estados Unidos señala que Costa Rica es un punto cada vez más importante de tránsito de narcóticos destinados al consumo en Estados Unidos y Europa.
Según el informe, esto debido a nuestra localización en el Istmo que une Colombia con los Estados Unidos, vía México, y por sus costas y jurisdicción sobre la isla del Coco.
Autoridades consultadas por este diario con motivo del incidente del helicóptero caído con droga destacaron:
–Esos grupos mexicanos tienen a Costa Rica en la mira y su presencia aquí creció en los últimos cuatro años.
–Varios de los más grandes decomisos de drogas no solo iban para México, sino que eran coordinados por mexicanos.
Ejemplo de esto es que dos traficantes aztecas que servían al cartel mexicano de Sinaloa fueron condenados a 15 años de prisión por el Tribunal de Juicio de Golfito, el 2 de diciembre del año anterior.
Antes de esa fecha, el 14 de agosto, la Policía había detenido a un tico y un cubano vinculados con ese poderoso cartel. El tico según las autoridades, era el contacto y hombre de confianza de los líderes en México.
Esta “invasión”, que algunos, como el Fiscal Adjunto de Narcotráfico, califican de “expansionista”, es una estrategia para obtener más ganancias y seguridad para sus operaciones.
El accidente del helicóptero se dio la mañana del viernes 1.° de mayo en Villa Mills, Cerro de la Muerte. Murieron el piloto costarricense Edgar Arguedas Alfaro y un mexicano identificado como Germán Trejos.
Las autoridades investigan las conexiones locales e internacionales del suceso.
El Fiscal Adjunto de Narcotráfico, quien prefirió no ser identificado, dijo que la lucha es desigual, por la falta de recursos y por la existencia de “una legislación que dificulta la aplicación de la ley en términos prácticos”.
Los mexicanos y colombianos se aprovechan de ello, agregó. Según su criterio, Costa Rica no tiene capacidad de respuesta si los mexicanos se trasladan acá y utilizan el método de operar que han instaurado en su país.
“El panorama es difícil. Lo más pesimista que se puede pensar”, dijo el Fiscal.
VIENEN POR LAS CARGAS
Los carteles mexicanos aumentaron su presencia en Costa Rica cuando sus capos decidieron hacerse cargo del traslado de sus cargamentos –papel que antes cumplían colombianos o guatemaltecos– para bajar los costos de operación y aumentar sus ingresos, explicó Jorge Rojas, director del OIJ.
Prefieren correr el riesgo de movilizar sus embarques desde Panamá o Costa Rica porque el precio de la cocaína, puesta en esos países, es menor que en Guatemala o México, coinciden expertos en la lucha antidrogas.
Con un mayor control de sus cargamentos, los mexicanos pretenden disminuir los “tumbonazos” (robo de droga) y, al expandirse en la zona, eliminar a posibles competidores.
Usualmente, cuando los mexicanos necesitan asentarse en alguna zona, envían a sus “gerentes de operaciones”, o al llamado “peón de sacrificio”, para que haga una labor de “inteligencia” donde lo prioritario es conocer a la gente, pero, sobre todo, sus necesidades.
Luego, de manera sutil, comienzan el “reclutamiento” y los primeros pagos.
Según las primeras investigaciones, mexicanos sospechosos en este caso, quienes se presentaban como inversionistas, contactaron al piloto Arguedas, e intentaron adquirir un hotel en Turrialba. Cuatro de ellos vivieron desde febrero en el hotel, que habían rentado por tres meses, y desaparecieron al día siguiente del accidente.
Según el dueño del hotel, el piloto le informó que habían adquirido propiedades en el Pacífico y Guanacaste.
En el caso también se investiga un contrato de promesa de venta de acciones de la empresa Crecen MRJ S. A. y Cosri Holding Inc. –dueña del helicóptero estrellado– a una gerente de Alterra en el Santamaría. La funcionaria, ahora suspendida, dijo a La Nación que lo hizo para ganar una comisión y sostener un negocio con “un tercero”, no identificado, a pedido del piloto fallecido.
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